
APERTURA DEL AÑO JUBILAR POR EL CENTENARIO DE FUNDACION MSCGpe.
Con un corazón agradecido y lleno de esperanza, compartimos un poco de la historia y del caminar de nuestra Congregación de Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús y de Santa María de Guadalupe, Instituto de Vida Consagrada de Derecho Pontificio.
Nuestra familia religiosa nació en el año 1926, por inspiración del Espíritu Santo, a través de la Sierva de Dios María Amada del Niño Jesús Sánchez Muñoz. Desde sus inicios, se nos confió un carisma profundamente evangélico: vivir en amor ardiente al Corazón de Jesús y en celo apostólico por la extensión de su Reinado, especialmente entre los más pobres y necesitados. Este carisma ha sido la fuente que ha dado sentido, unidad y fecundidad a nuestra misión a lo largo del tiempo.
Hoy, por pura gracia de Dios, nos acercamos a la celebración de los cien años de fundación de nuestra Congregación. Este camino centenario ha estado marcado por la fidelidad del Señor, quien nos ha sostenido y guiado para vivir y difundir el amor misericordioso del Sagrado Corazón de Jesús. Inspiradas siempre por el testimonio de fe, entrega generosa y profunda confianza en Dios de nuestra Madre Fundadora, hemos procurado responder con sencillez y alegría a la misión que se nos ha encomendado.
En este tiempo de preparación al Centenario, deseamos renovar nuestro compromiso con el Evangelio, fortaleciendo la fe y la esperanza de quienes caminan junto a nosotras. Para nuestra Congregación, este aniversario representa un tiempo de gracia, de memoria agradecida y de renovado impulso apostólico, que nos invita a mirar el pasado con gratitud, el presente con responsabilidad y el futuro con esperanza.
Como inicio de este camino jubilar, el 27 de diciembre de 2025 celebramos la Eucaristía de Apertura del Año Jubilar, en la Catedral de Azcapotzalco, lugar de especial significado para nuestra historia carismática y misionera. Esta solemne celebración fue presidida por Monseñor Adolfo Miguel Castaño Fonseca, Obispo de esta Iglesia Particular en la Ciudad de México, y fue para nosotras un momento profundo de comunión, alabanza y acción de gracias.
Al concluir la celebración eucarística, nos dirigimos a la Primaria Azcapotzalco, donde compartimos una recepción fraterna, signo de la alegría y cercanía que caracterizan nuestra vida comunitaria. Durante este encuentro, se presentaron diversos números alusivos al Centenario, en los que participaron con entusiasmo nuestras hermanas que se encuentran en las distintas etapas de formación, expresando así la continuidad viva de nuestro carisma.
Confiamos este Año Jubilar a la amorosa intercesión de Santa María de Guadalupe, para que sea un tiempo fecundo en frutos de comunión, servicio y fidelidad al Corazón de Jesús, y para que, como familia religiosa, sigamos siendo testimonio de su amor misericordioso en medio del mundo.